La búsqueda de uno mismo no es sencilla, pero la meta tampoco es imposible.
La mayoría de las veces no comprendemos que las cosas pasen de una y no de otra forma. Quizá sea porque vivimos en nuestra gran burbuja, llena de deseos que creemos imprescindibles.
De repente un día te despiertas y todo se viene abajo y sientes que la vida te atrapa en el vacío. Es en este punto cuando quiere que te des cuenta.
Siempre, de alguna forma, la vida misma se encarga de sacudirnos. Esa es simplemente su maravillosa forma de decirnos: por qué? Y cuando llegas a esa pregunta, finalmente empiezas a dilucidar cuáles son en realidad tus más profundos anhelos, escondidos y aplastados por los fantasmas de ideologías; de lo infundido, lo plasmado, lo moldeado.
Cuando estás en la burbuja, se hace más difícil despejar el camino. Para ello es preciso darnos un voto de confianza, manteniendo los ojos bien abiertos frente a las señales que se nos van dando.
Aunque muchas veces no nos guste lo que vayamos viviendo y observando, hay que aceptar que nada es perfecto y que por alguna razón -y aunque no la entendamos en ese preciso momento- estamos en este punto y que, a pesar de cuantas veces hayamos tropezado, tenemos el privilegio de estar aún aquí con algo de camino por recorrer, aprendiendo cosas nuevas y, sobre todo, tropezándonos, para finalmente, poder entender.
lunes, 21 de marzo de 2011
lunes, 14 de marzo de 2011
Presentimiento
Hoy me levanté energúmera, al oir un gigantesco estrépito. Di un salto en mi cama y completamente exaltada, noté al abrir la puerta de mi cuarto que todo afuera se encontraba de revés.
Lo había presentido. La noche anterior me había acostado a la 1:30 a.m de la madrugada, con una presión en el pecho; con el leve presentimiento de que algo andaba mal, pero no sabía exactamente qué y, extrañamente, mientras me envolvía finalmente el sueño, lloré.
Hoy al abrir esa puerta, observé estupefacta el destello de la imagen abominable. Era un reflejo que se desvanecía en la pared, lánguido y triste, susurrándome que no existe, que no es más que un cuento inventado, que el tiempo pasa y la vida es un delirio en la distancia, que ya sea tarde.
Tarde para qué? Me pregunto cuando ya solamente queda una marca borrosa en el fondo de la pared. Me acerco lentamente a ella, percibiendo un halo de melancolía. De dónde vienes? le pregunto en lo que se desvanece completamente, mientras la leve brisa mañanera me susurra al oído... viene de tí.
Lo había presentido. La noche anterior me había acostado a la 1:30 a.m de la madrugada, con una presión en el pecho; con el leve presentimiento de que algo andaba mal, pero no sabía exactamente qué y, extrañamente, mientras me envolvía finalmente el sueño, lloré.
Hoy al abrir esa puerta, observé estupefacta el destello de la imagen abominable. Era un reflejo que se desvanecía en la pared, lánguido y triste, susurrándome que no existe, que no es más que un cuento inventado, que el tiempo pasa y la vida es un delirio en la distancia, que ya sea tarde.
Tarde para qué? Me pregunto cuando ya solamente queda una marca borrosa en el fondo de la pared. Me acerco lentamente a ella, percibiendo un halo de melancolía. De dónde vienes? le pregunto en lo que se desvanece completamente, mientras la leve brisa mañanera me susurra al oído... viene de tí.
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