
Qué días tan soleados, pero aún no amanecía en Marzo
Y tus manos junto a las mías danzantes se encontraron
Suavemente se rozaron los desengaños
Y en esta vida el tiempo nos precipita cada peldaño
Nada que impida que se trastornen las líneas
Y que dulces notas adornen los años
Miedo en la orilla camino al cambio
Y la certeza de encontrarme entre tus labios.
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